
Aprendí que no todas las personas te van a acompañar toda la vida.
Aprendí que así como solo vine, solo me iré cuando me llegue el momento.
Aprendí que no importa todo lo que hagas o dejes de hacer, hay relaciones que simplemente llegan con fecha de caducidad.
No porque esas personas sean malas o no te hayan querido.
Es solo que son personas que no están equipadas para llegar hasta donde tú vas;
quieran o no quieran, se van desprendiendo de ti en el camino, porque no tienen la capacidad de acompañarte…
y tú vas mucho más alto en el cielo.
Y me dí cuenta de que duele empezar un nuevo capítulo en el que sabes que faltarán personajes con los que te habías encariñado.
Pero ahora sé que la vida es eso: seguir pasando las páginas del libro cuando hemos terminado de leerlas… porque el día que dejemos de pasar las hojas, ese día habremos muerto.
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