Dueles, hija de la chingada…

Tu recuerdo siempre duele,
pero hoy, al imaginarte
haciendo el amor con alguien más,
has dolido más que nunca,
en un dolor vivo, físico y presente,
como una daga clavada en el corazón
que ni siquiera estos renglones
logran sacar.

Ha sido un dolor sorpresivo,
como un ataque al corazón
que no esperaba,
ahora que pensaba
que te había olvidado.

Ojalá no nos veamos nunca más.
No soy lo suficientemente fuerte
para soportar este dolor dos veces.

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