
Me volví adicto
a estar dentro tuyo,
a despertar dentro de ti
y a caer dormido, aún dentro de ti.
Me volví adicto
a ese abrazo,
apretado, cálido y húmedo,
y a los gemidos que me regalabas
mientras yo taladraba en mi morada.
Me volví adicto
a tus movimientos
y a tus contracciones,
y a tus húmedos terminares.
Adicto a ese calor mojado tuyo
que se iba escurriendo
desde el centro de nuestra unión
mientras yo me comía a besos
tus labios.
Y ahora
que ya no puedo sentirme ahí,
me siento más solo
y desposeído que nunca…
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